Ropa

Deprisa y corriendo

Me gusta mucho viajar, es mi principal hobby. Podía haber elegido otro hobby más barato, pero esto es lo que realmente me entusiasma. Cuando escucho que algunos de mis amigos pagan x dinero por ser socio de su equipo de fútbol preferido, yo alucino: pero ellos piensas lo mismo de mi cuando les digo que voy a gastar esto o lo otro en un viaje.

Cuando toca viajar me lo tomo muy en serio y lo preparo con mimo. A mi mujer le he contagiado la pasión, aunque ella también solía viajar mucho antes de conocerme, pero solían ser planes más “moderados”. Y algo que a ninguno de los dos nos gusta nada es ir a un destino sin haberlo preparado mínimamente.

Así fue como nuestro último viaje fue un rotundo fracaso: tuvimos que prepararlo deprisa y corriendo. Hasta para hacer la maleta tenemos un sistema: en un sitio los pantalones, en otro las camisas de mujer, etc. Todo dobladito y cuidado para que ocupe el mínimo espacio posible. Porque eso sí: nosotros hacemos magia con las maletas: nadie creería lo que puede salir de una maleta de mi mujer. Ella es la especialista en comprimir ropa para un viaje.

Pero no pudo ser. En el último viaje todo salió al revés. El problema empezó por un tema laboral. Yo no podía saber si podía ausentarme del trabajo hasta el último momento. Lo tenía organizado todo desde hacía varias semanas, pero en mi trabajo dependemos de muchos factores externos y con aquel proyecto todo iba al revés.

Así que el jefe me dijo que sin recibir la respuesta de los suministradores al último informe no me podía marchar. Y no me enfadé tampoco: cuando empecé en ese trabajo sabía las condiciones: y una de ellas es que las vacaciones siempre quedan a expensas de necesidades especiales.        

Me dieron el OK justo el día antes de marchar. Casi ni la maleta nos dio tiempo a hacer: todo manga por hombro, Camisas de mujer por aquí, pantalones donde no tienen que estar. Pero lo más importante es que nos presentamos en el aeropuerto sin pasaportes. Ni mi mujer ni yo: inaudito. Nos quedamos en tierra. La próxima vez, con tiempo o no vamos.