Cerrajeros

Cerrajeros de confianza

Si tienes que llamar a un cerrajero porque te ha surgido una urgencia debes de actuar siempre con cabeza y sentido común. No importa cuánta falta te haga contar con uno de estos profesionales o la urgencia que creas tener, hay ciertas cosas que es mejor evitar por nuestra seguridad:

-No te fíes si te acaban de robar el bolso y de pronto un buen samaritano se ofrece a ayudarte en todo. Posiblemente no sea más que alguien con buena intención, pero una táctica que se está utilizando últimamente es la de robar a alguien para que a continuación un cómplice obtenga más datos de la persona que ha sido atracada.

Por ejemplo, pueden tratar de saber dónde vive o incluso enviar a una tercera persona en el ajo que se haga pasar por cerrajero para que confíes en que tu vivienda es segura cuando, por desgracia, es más insegura que nunca.

Agradece la ayuda pero llama a alguien de tu confianza para que te acompañe a comisaría y te ayude a encontrar a un cerrajero.

-Evita llamar a números que encuentres pegados en farolas. Normalmente aquí te vas a encontrar con dos tipos de personas. Una es el tipo de delincuentes que hemos comentado antes, capaces de ir a tu casa para realizar un arreglo pero en realidad quedarse con copias de las llaves y de paso observar si merece la pena o no entrar en la vivienda.

La otra, más habitual por suerte, es la de personas con ciertos conocimientos pero que ni tan siquiera son autónomos. Te cobrarán más barato pero pueden acabar dañándote la cerradura o incluso la puerta y haciendo que haya que cambiarla por completo.

Además, como estas personas no pueden dar factura, no se harán responsables de ningún daño que hayan causado y tendrás que hacerte cargo tú.

Lo más inteligente es buscar en Internet a un Cerrajero en Santander totalmente legal que pueda acudir a realizar el trabajo de abrir la puerta de tu casa, de tu coche o cualquier cerradura que haya podido optar por darte un disgusto.

Es fundamental mantener la cabeza fría incluso en momentos en los que las cosas se vuelven un poco del revés como un robo o una puerta que se ha cerrado con las llaves dentro. Así, no solo solucionaremos el problema del momento, evitaremos también otros futuros y estaremos mucho más seguros.

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